Historia sin título #1.1
De un día para otro, el mundo se convirtió en una pelota de barro enorme, con espacio suficiente para todo el mundo. O a lo mejor desapareció y la misma gente apareció en un segundo mundo que era una pelota de barro. Sobre ese barro habían, plantados, todo tipo de árboles frutales, todo tipo de hortalizas; también había animales de todo tipo.
La gente no sabía que pensar: algunos dijeron que era una bendición de algún dios, otros dijeron que era un castigo. La mayoría de estos maldecía a los dioses de los demás. Otros, mas prácticos, reorganizaban su vida, buscaban a sus familiares y se aseguraban de que todo estaba bien. Unos pocos se hicieron los misteriosos diciendo simplemente que era “el principio de una nueva era” para sentirse importantes.
A la hora de la verdad, todo el mundo acabó haciendo un agujero para sí mismo o sus familias en el suelo, y durmieron allí. De repente, una persona decidió que podía dirigir a los demás y hacer todos juntos las cosas mejor. Para ello, cogió el barro y hizo pelotas pequeñas con él: puso una persona, un árbol y un animal encima de cada pelota y las lanzaron al espacio entre todos, para que flotaran.
Pero la gente quería comer de los animales de los demás, de los árboles de los demás y quería hablar con los demás, así que poco a poco la gente fue juntando sus terrenos hasta reunificar el planetoide de nuevo. El autoproclamado líder, rojo de ira, cogió su pelota y se fue en busca de un mundo que le comprendiese.
Entonces apareció otro segundo personajillo, que pensó que entre todos tendrían grandes ideas. Decidió que, en lugar de preguntar individuo por individuo, preguntaría a todos los individuos a la vez. Entre todos pensaron que, si en lugar de pelotas moldeaban el planeta para convertirlo en una lámina, todo el mundo tendrías mas espacio y podrían moverse con facilidad entre las zonas, y así hicieron.
Pronto se dieron cuenta de que los árboles morían, ya que las raíces salían por el otro lado de la lámina. La masa, que había elogiado sus ideas, empezó a culparle de lo que ella misma había provocado. Todos los habitantes le rodearon y empezaron a saltar con fuerza, rompiendo un pedazo de la lámina y echándole del grupo. El personajillo, trastornado, cogió su cacho de lámina y se fue.
Continuará…
2 weeks ago